Pensaba tomarme hoy para hablar de Panofsky, de formas de mirar, estudiar, analizar, de la Melancolía de Durero y todo aquello que fui enlazando al empezar a leer sobre una cosas y cómo se me iba de las manos

Pero en un día como hoy es imposible
Siento mucha morriña por Madrid, por mi familia, por el cielo despejado, el aire caliente, la universidad, el olor a aguarrás de los pasillos pintarrajeados
Pero en un día como hoy anhelo mil veces más, ojalá pudiese tele transportarme
Porque veo las calles de Madrid, de Sevilla, de Barcelona, de Valencia y me emociono
Veo el tumulto y la reivindicación multitudinaria, innegable, la fiesta y la alegría y me puede
Las demostraciones, protestas contra la desigualdad, la violencia, el prejuicio y menosprecio
Pero también celebración, movimiento que testifica aquí estamos, estamos presentes
No en segundo plano
No resguardadas en casa
en lo privado y doméstico
presencia social, movimiento de un grupo, presencia política de problemas muy reales
y un apoyo de yo por ti tu por mi y por todas las demás
que claro que no puedo evitar emocionarme
es para causar respeto
alegría de vivir




Escribiré quinientas veces el nombre de mi madre.
Con un vestido blanco trazaré cada una de sus letras por las
          paredes de mi dormitorio, por el suelo del patio del
          colegio, por el pasillo de la casa más antigua. Para
          recordar mi origen cada vez que yo viva.
En todos los lugares podré besar sus mejillas limpias de
          cristal, aunque ella duerma lejos:
sus mejillas cercanas que me dolerán allá donde acaricie
          su nombre escrito.
Tantos días, tantas noches habrá de alimentarme
          amorosamente con su parábola descalza;
vendrá mi madre a arroparme, mujer de humo, con los ojos
          tiritando de suerte,
y en cada sueño mis apellidos dolerán como un cartel de
          bienvenida a un hogar diferente.
Sobre mi cabello, rubio como el de mi madre, la corona que
          me ciño como hija primogénita de Dinamarca.
Me llamaré Vacía, en honor a mis muertos; miraré cómo
          retozan de acrílico las palmas de mis manos, sangrará
          mi lengua a disposici6n de mis muertos.
Gritaré quinientas veces el nombre de mi madre para quien
          quiera escucharlo, y escribiré que bendigo este medio
          corazón en huelga mío, pues no olvido:
nací para llorar la muerte de otros.

- Elena Medel

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